El pasado domingo 15 de febrero de 2026, la Asociación Familiar Alcorce celebró en su sede su ya tradicional Concurso de Peroles, una jornada que volvió a demostrar que, cuando las familias se reúnen alrededor del fuego, la convivencia sabe todavía mejor.
Desde primeras horas de la mañana, el recinto del club y sus alrededores comenzaron a llenarse de padres, madres, monitores, abuelos, niños y amigos, todos con ganas de compartir un día especial. El tiempo acompañó de forma inmejorable: un sol más que apetecible permitió disfrutar al aire libre, conversar sin prisas y dejar que el aroma de los peroles marcara el ritmo de la mañana.
Ocho peroles, más de 150 personas y mucho buen hacer
En esta edición participaron 8 peroles a concurso, preparados por equipos formados por padres, monitores, abuelos e incluso familias completas. Cada grupo aportó su receta, su estilo y ese toque personal que convierte un plato tradicional en algo único.








Más de 150 personas se dieron cita para degustar las distintas propuestas, que combinaron tradición y creatividad: recetas heredadas de generación en generación, sabores muy ligados a nuestra tierra y algún guiño innovador, siempre respetando el espíritu del auténtico perol cordobés.





Mientras el arroz se cocinaba a fuego lento, el ambiente no pudo ser mejor: conversaciones entre amigos, reencuentros, niños jugando con total tranquilidad y mayores compartiendo anécdotas de “los peroles de antes”. Fue, sencillamente, un día grande para Alcorce.
El jurado lo tuvo difícil. La calidad de las elaboraciones fue alta y cada equipo defendió su propuesta con entusiasmo. Más allá de la clasificación final, lo verdaderamente importante fue la participación y el clima de colaboración que se vivió durante toda la jornada.
Un recuerdo para los concursantes
Como reconocimiento al esfuerzo y al cariño puestos en cada perol, todos los concursantes fueron obsequiados con un juego de catavinos grabados con el escudo de Alcorce. Un detalle cuidado y significativo que fue recibido con mucha ilusión y que, sin duda, acompañará futuros brindis en las actividades del club. Una pasada de recuerdo para un día muy especial.

Mucho más que un concurso
El Concurso de Peroles no es solo una cita gastronómica. Es una auténtica fiesta de familia que refuerza el sentido de pertenencia y la identidad de la asociación. Es tiempo compartido, es educación en valores a través del ejemplo, es convivencia real entre generaciones.
Días como el vivido el 15 de febrero confirman que Alcorce sigue siendo un espacio donde las familias pueden encontrarse, crecer juntas y construir recuerdos que permanecen.